¿Tienes una casa construida hace más de cuarenta años? Entonces seguro que padeces de algunos de los siguientes síntomas: frío en el cuerpo por culpa de las humedades de condensación y capilaridad, que sólo logras combatir encendiendo la estufa. Y frecuentes catarros motivados por vivir en un ambiente insalubre con las paredes con moho y hogos.

Me refiero a esas fechas en particular porque los edificios construidos más recientemente fueron erigidos teniendo en cuenta las pérdidas energéticas del inmueble, lo que repercute en una mayor concienciación acerca de los materiales idóneos para revestir las paredes y techos y evitar las pérdidas térmicas a través de los mismos.

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Si la comunidad de propietarios de tu edificio está planeando emprender una reforma en la fachada, bien sea para reparar unas grietas o para darle otra capa de pintura, no habrá mejor excusa para añadir un revestimiento aislante a la envolvente de la misma. No pienses que esto va a requerir un mayor desembolso económico, al contrario, el sobrecosto será ínfimo comparado con la obra en general. Porque el mayor gasto ya lo has realizado al solicitar la licencia de obras, contratar la mano de obra  e instalar los andamios.

Así que procurad valorar una mejora de la capacidad aislante de la fachada. Y si no os decidís por algún material en concreto, no os lo penséis mucho y elegir un revestimiento de fachada ventilada. La razón es simple; la fachada ventilada es la única tipología de aislamiento que protege el cerramiento antiguo de las paredes de tu vivienda.

La nueva capa aislante envuelve los antiguos revestimientos dejando entre ambos materiales una cámara de aire ventilada. Así conseguimos una barrera natural con la que evitamos que nuestras paredes se vean afectadas por la condensación, las humedades capilares y las filtraciones del exterior.

¿Qué más ventajas nos aporta una fachada ventilada? Constituye un paramento autolimpiante, con una piel exterior lisa y sin irregularidades, que se lava con la simple agua de lluvia. Además permite terminarla con una gran variedad de revestimientos cerámicos, plásticos, metálicos o de madera.

En la próxima reunión de vecinos por causa de alguna reparación, aprovechad para plantear esta mejora. Comprobaréis como los sobrecostes son reducidos, y más teniendo en cuenta las ayudas que actualmente ofrece la administración para mejorar la eficiencia energética de los edificios.

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